Este curso me permitió ver la tecnología desde un lugar completamente distinto: no solo como herramientas o máquinas, sino como un lenguaje capaz de expandir las posibilidades del diseño. Cada semana descubrí algo nuevo: sensores, programación, impresión 3D, corte láser, realidad virtual, y me di cuenta de que todas estas herramientas pueden integrarse con la moda para crear experiencias más profundas, más interactivas y más humanas.
Me quedo especialmente con la idea de que la innovación no nace solo del dominio técnico, sino de la curiosidad, la experimentación y la capacidad de imaginar futuros distintos. Como diseñadora, este curso me abrió puertas para pensar mis colecciones no solo como prendas, sino como sistemas que dialogan con el entorno, con el cuerpo y con las emociones.
Termino este ciclo con la sensación de haber ampliado mi mirada, de haber sumado nuevas habilidades y, sobre todo, de haber encontrado nuevas formas de expresar lo que quiero construir en mi camino creativo. Me llevo inspiración, aprendizaje y muchas ideas para futuros proyectos que unan moda, arte y tecnología.