SEMANA 11
En esta semana conocimos y trabajamos por primera vez con la impresora 3D, entendiendo cómo un diseño digital puede convertirse en un objeto físico. Vimos las partes principales de la impresora, cómo cargar el filamento y cómo preparar un archivo para que pueda ser impreso correctamente.
creamos dos diseños en Tinkercad de manera grupal. El primero fue un posavaso para un espresso de Starbucks, al que añadimos un gorrito navideño como detalle decorativo. El segundo fue un porta pizza para una rebanada, inspirado en Domino’s y con su logo en la parte superior.
Para la impresión elegimos el posavaso de Starbucks, ya que tenía un tiempo de fabricación más corto que el porta pizza de Domino’s. Usamos la impresora Bambu Lab P1S, y optamos por no configurar una velocidad más alta porque, en las pruebas previas, notamos que la impresión rápida dejaba algunas líneas vacías y una menor calidad. Preferimos ir a lo seguro para obtener un acabado limpio y uniforme, priorizando que el resultado final quedara bien impreso.
Finalmente comprobamos el funcionamiento del posavaso impreso. Probamos el espresso sobre la pieza y encajó correctamente, manteniéndose estable y firme. Con esta prueba confirmamos que el diseño no solo era visualmente bonito, sino también funcional.
La segunda actividad consistió en crear un edificio futurista utilizando CodeBlocks. Nuestro grupo decidió trabajar dos propuestas.
El primer edificio tenía cinco pisos y ventanas circulares; para lograr ese efecto combinamos dos formas distintas y programamos su alineación y repetición.
El segundo diseño fue más sencillo, pero cada piso estaba configurado para rotar ligeramente, generando una sensación de movimiento dinámico y moderno. Ambos modelos nos ayudaron a reforzar el uso de bloques para animación y diseño en 3D.
REFLEXIÓN PERSONAL
Esta semana me hizo pensar en cómo las ideas pueden transformarse en objetos reales. Pasar del diseño en Tinkercad a ver la pieza impresa en la impresora 3D fue casi mágico: algo que nació como formas simples en una pantalla terminó convertido en un objeto físico que podía tocar, usar y probar. Me recordó que el diseño ,ya sea de moda, objetos o estructuras, siempre busca materializar una intención. Y aunque CodeBlocks fue un reto para mí, me mostró que la tecnología también puede ser una herramienta creativa, capaz de dar vida a volúmenes, movimientos y posibilidades que antes solo imaginaba. Como diseñadora, me inspira pensar en futuros proyectos donde lo digital y lo tangible convivan para crear nuevas experiencias.